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La robótica según Edgar Allan Poe

El escritor norteamericano Edgar Allan Poe es muy conocido por sus cuentos de terror, por su poema El cuervo y por ser el creador del género policial. Menos conocidas son sus incursiones en la ciencia ficción o el humor. Lo que probablemente pocos imaginarán es que Poe también escribió sobre robótica e inteligencia artificial. ¡Y en 1835!

Estamos hablando de El jugador de ajedrez de Maelzel1, un ensayo acerca de una máquina que, supuestamente, era capaz de jugar al ajedrez. Había sido construida en 1769 por el Barón Kampelen, un artesano de origen húngaro, y se exhibió durante los siglos XVIII y XIX en ferias y teatros de París, Viena, Londres y Nueva York. Maelzel era el nombre de su propietario en la época en que Poe presenció una demostración.

Antes de analizar el funcionamiento del Autómata (como lo llama el autor) el artículo describe unos cuantos ingenios fabricados hacia el siglo XVIII para divertir a príncipes y que eran poco más que juguetes mecánicos muy complejos: carrozas a cuerda, animales que simulaban comer y beber o genios que, al estilo de El cerebro mágico o El mago Chan, contestaban preguntas prestablecidas. También menciona la máquina analítica de Charles Babbage, una calculadora mecánica muy compleja que puede considerarse la precursora de las modernas computadoras.

Poe señala correctamente que una máquina capaz de jugar al ajedrez sería algo mucho más maravilloso que cualquier juguete mecánico conocido hasta ese momento. Esos juguetes tenían un funcionamiento rígidamente definido por la forma en que estaban construidos y hacían siempre lo mismo. Incluso la más compleja de las calculadoras tiene un funcionamiento definido desde el comienzo por el problema a resolver. En una partida de ajedrez, en cambio, el proceder de la máquina debe ser redefinido continuamente según las jugadas del adversario.

De todas formas, el objetivo del artículo es demostrar que el Autómata era un fraude: que funcionaba gracias a un jugador humano escondido en su interior.

La demostración tiene dos partes. Por un lado, se explica cómo podría permanecer escondida una persona, dado que, supuestamente, la máquina se abría durante las exhibiciones y sus mecanismos quedaban a la vista del público. Por otro, se señalan unas cuantas características del funcionamiento del Autómata que sugieren que estaba gobernado por una persona. Son interesantes las observaciones del autor en este último sentido.

Por ejemplo, la máquina movía las piezas con su mano izquierda. Según Poe, esto se debía a que un jugador diestro escondido en el interior debía encoger su propio brazo derecho para mover el del Autómata. Le resultaría mucho más cómodo operar el brazo izquierdo.

También llama la atención sobre el aspecto tosco y obviamente mecánico del Autómata, que movía el brazo en ángulos rectos y cuyo rostro carecía totalmente de expresividad. Otros muñecos mecánicos fabricados por Kampelen imitaban los movimientos humanos con mucha mayor naturalidad. Poe opina que esta artificialidad había sido introducida deliberadamente por el artesano, para hacer más evidente su supuesto carácter mecánico.

El artículo menciona muchos más detalles. Sin embargo, a pesar del tiempo transcurrido y de los contundentes argumentos aportados por Poe, todavía hay gente que cree que el Autómata realmente era capaz de jugar al ajedrez y que, como se dice en estos casos, "su secreto se ha perdido".

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